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“¿Cuántas marcas existen en el mercado? Es prácticamente imposible dar una cifra si quiera aproximada. La globalización unida a la revolución de Internet, permite la creación de negocios desde cualquier punto del planeta, dando lugar a un sinnúmero de marcas en todas las categorías. Pero si replanteamos la pregunta respecto a cuántas marcas relevantes existen, el panorama cambia por completo. Nuestro cerebro hace su particular sesgo para encontrar cuáles son las que se sitúan en nuestro “top of mind”. Vienen a nuestra mente nombres como Spotify, Netflix, Amazon, Apple o Coca-Cola, por citar sólo algunos.

¿Qué hace entonces a una marca relevante?

Una marca relevante no es lo que hace, sino lo que hacer sentir: inspira a sus consumidores, es la que actúa y tiene un impacto directo en su entorno. Entiende que hoy ya no hay productos o servicios, sino emociones, deseos u aspiraciones que debe satisfacer. Eso es precisamente lo que hoy buscan los consumidores, marcas que a través de sus acciones, colaboren para solucionar los problemas reales de sus vidas, ciudades o países; o que contribuyan con su influencia, a darles mayor visibilidad.

¿Cómo crear una marca relevante?

Cualquier marca, sin importar el tamaño de la compañía que le precede, puede llegar a ser relevante para su audiencia. Para lograrlo es necesario alinear toda la estrategia de negocio y no sólo la de comunicación. En algunos casos es necesario reformular hasta  el “core business” para alcanzar la tan ansiada relevancia.

4 principios para convertir una marca en relevante

  1. Escuchar al consumidor

El consumidor tiene mucho que enseñarle a una marca. En la era donde ser más humano se impone, la marca no puede ser ajena a lo que las personas piensan, sienten o desean. No puede quedar fuera de la vida de las personas. De este modo, la escucha debe ser activa, hacer suyas las aspiraciones, problemas o cuestionamientos de los consumidores. De este modo, la marca se empapa de realidad, tornándose más humana. Y por ende, se expone de una manera más honesta y auténtica en todas sus acciones.

  1. Tener un propósito

No me refiero a un propósito de venta, es ir más allá. Hacer un esfuerzo por alinear la misión de la empresa con las necesidades no satisfechas de los consumidores y/o clientes potenciales. Dicho de otro modo, buscar la diferenciación en lo que se puede hacer de manera única por y para el consumidor. Por ejemplo, modificar o crear un nuevo producto para satisfacer una necesidad específica o generar una experiencia que dé solución a una problemática social que sea de interés para el consumidor.

  1. Actuar para conectar

El consumidor es más activo que nunca y exige esa misma actividad en las marcas que consume. Reacción, actuación, conexión, son conceptos que están intrínsecamente ligados a la relevancia de marca. Reaccionar a los problemas que preocupan al consumidor de hoy ya no es suficiente. La marca tiene que dar una respuesta que actúe directamente en solucionarlos. Insisto, las marcas relevantes no conectan por lo que son, sino por cómo actúan. Deben hacerlo de manera auténtica, honesta y real. Pensando, sintiendo y actuando como lo haría una persona.

  1. 4. Ser parte del cambio e invitar al cambio

Las marcas deben participar de la vida de las personas, sus consumidores, para ser valoradas, amadas y recordadas. Hablamos de que los consumidores de hoy exigen que las marcas actúen. Sin embargo, algunas problemáticas pueden demandar la participación de más de un agente de cambio para hallar la solución.

En estos casos, las marcas relevantes buscan las alianzas estratégicas tanto con los propios consumidores como con otras marcas u organizaciones. Es así como la marca lidera el cambio e invita a sumarse a quienes también pueden impactar positivamente en el mismo.

La clave del éxito del marketing en la actual era de la conectividad radica en una nueva concepción del Branding, en donde a partir de la creación de marcas más humanas desde adentro del corazón del negocio, se conecte con el lado emocional del consumidor. La marca es una construcción social.

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Apalancamiento y colaboración. Los nuevos paradigmas del crecimiento exponencial

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El mundo digital ha cambiado la forma en que nos comportamos y la forma de hacer negocios en él es radicalmente diferente de las fórmulas tradicionales. Pensemos por un momento en el entorno tradicional de negocios y tomemos uno de los conceptos típicamente reconocidos al cuál nombramos como: “la competencia”, el cual denota una serie de significados del mercado y de sus modelos mentales. Para empezar, el concepto de competencia se encuentra dentro de un modelo mental definido como “escasez” en el cuál hay varias empresas que se encuentran compitiendo entre sí para alcanzar un mercado específico. Está implícito que compiten porque este mercado es reducido (no es ilimitado) y no hay suficiente cantidad de mercado para todas las empresas, por lo cual se vuelve necesario competir para tomar la mayor parte que se pueda de dicho mercado y, por consiguiente, se genera un entorno de acaparamiento en pocas empresas; por otro lado, cuando se compite, está implícito el hecho de que no se confía en el resto de competidores puesto que pueden tomar ventaja y afectar a la propia empresa, por tanto impera un ambiente de desconfianza. Hoy por el contrario, existe un nuevo modelo mental que está desarrollándose en las empresas con el advenimiento del mundo digital, al cual podemos llamarlo como un modelo de “abundancia”. Este nuevo modelo mental de “abundancia” se basa en un mundo digital prácticamente ilimitado, es decir que tiene un mercado global con cantidad suficiente para todas las empresas, además los costos de almacenaje, distribución y logística son marginales, entonces este modelo cambia la forma de ver los negocios desde el inicio, por lo que tomando nuevamente el concepto de “la competencia”, al existir un mercado amplio, ya no es necesario competir entre las diferentes empresas porque existe mercado para todos, entonces se empieza a genera confianza y esta confianza finalmente se traduce en colaboración. En este nuevo modelo de “abundancia”, las reglas de competencia y desconfianza que existían en el modelo mental de “escasez” ya no existen y son reemplazadas por dos conceptos nuevos que potencian al máximo las posibilidades del negocio:

 

Colaboración: En el nuevo modelo mental de “abundancia” las empresas empiezan a tener confianza en otros, tanto competidores, como los mismos usuarios. Es decir, estas empresas se transforman en una organización exponencial, empoderando a otros (por medio de la confianza y posterior colaboración) a realizar actividades que en las empresas tradicionales se realizarían internamente.

 

Apalancamiento de Activos: En el nuevo modelo mental de “abundancia” la confianza también hace que las empresas dejen de tener activos, cosa que en el modelo mental de “escasez” era clave para el éxito. En el nuevo modelo las empresas se apalancan en los activos que tienen los usuarios y a base de ellos se desarrollan y crecen.

 

Exploremos estos dos conceptos en función de la ejemplificación de lo que han hecho las más grandes plataformas del mundo de diferentes industrias:

  1. AirB&B: Esta empresa es una organización exponencial que ha utilizado sabiamente la colaboración y el apalancamiento de activos para desarrollar el negocio de hotelería y hospedaje más grande del mundo. La forma específica en la que trabaja es a base de confianza en los usuarios para desarrollar su operación y en que ellos utilicen sus activos para generar negocio. Esta empresa no tiene empleados controlando la evaluación de los cuartos y hoteles que ahí se ofrecen, en vez de esto, confía en los usuarios para que ellos regulen y controlen el negocio; de igual forma esta empresa no tiene ni un solo cuarto u hotel como activo, sino que se utilizan los activos de los usuarios para operar el modelo y de esta forma desarrollar la empresa más grande de hotelería a nivel mundial.
  2. Facebook: Esta empresa es una organización exponencial que ha desarrollado un negocio de generación de contenido, de igual forma lo ha hecho gracias a depositar la confianza de la generación de contenido en los usuarios y no le han dado equipos a los usuarios para que ellos generen contenido, sino que se ha apalancado en los dispositivos de todos los usuarios para que ellos los utilicen en la generación de contenido. Facebook no genera contenido para su negocio, sino que son los usuarios los que colaboran con su imaginación y dispositivos para generar este contenido, haciendo que Facebook sea el productor más grande de contenido a nivel mundial.
  3. Alibaba: Esta empresa también ha generado un modelo de crecimiento exponencial en la industria retail gracias a la colaboración que se genera con diferentes empresas del mismo rubro por la confianza que existe entre ellos, de la misma forma se apalanca en los activos de estas empresas ya que alibaba no tiene ni un solo ítem en stock, sino que son los activos de los usuarios en los que se apalancan. Gracias a esto hoy se considera a alibaba uno de los más grandes retails a nivel mundial y con stock cero.
  4. Uber: Esta empresa dinamizó la industria de transporte de taxis gracias a la colaboración entre los usuarios, los cuales pusieron a disposición del negocio sus propios activos (automóviles) para operar este negocio. De esta forma Uber aprovecha estos dos conceptos de colaboración y apalancamiento de activos y genera el negocio de transporte de taxis más grande el mundo, sin necesidad de tener ni un solo taxi entre sus activos.

En función de estos ejemplos, haga el siguiente ejercicio de análisis y reflexión: ¿Su negocio se encuentra en un modelo mental de “abundancia” o de “escasez”? Si su respuesta es “escasez”, entonces ¿Cómo puede iniciar su transformación al modelo mental de “abundancia”? ¿Puede confiar en sus clientes, proveedores y otras empresas del rubro para desarrollar modelos de colaboración? ¿Cómo puede iniciar encamino hacia la confianza? Dentro de este desarrollo ¿qué activos requiere su negocio que usted podría apalancarlos en los activos de sus clientes, proveedores o usuarios? La transformación digital está cambiando los negocios y requiere cambiar nuestras creencias y modelos mentales para que podamos adaptarnos a las nuevas reglas de crecimiento.

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COMENZÓ LA ERA DE LAS MARCAS ÁGILES, VALIENTES, GENEROSAS Y HUMANAS

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Las crisis amplifican lo que las marcas eran antes de la misma. Las marcas excelentes reaccionan de manera excelente, mientras que las marcas mediocres reaccionan de tal manera. Estamos siendo testigos de una crisis sanitaria global que colateralmente afecta a la economía con virulencia.

Algunos de los activos más valiosos del mundo son marcas–esa intangible combinación de expectativas, certidumbres y promesas que asociamos a un producto, una organización, una persona o hasta a todo un país.

La buena noticia es que más allá del tamaño de la empresa, para todas, la oportunidad está servida.

En estos días estoy recibiendo muchas consultas acerca de cómo tienen que manejarse las marcas en medio de la crisis del coronavirus. Más allá de su tamaño o industria hay cinco aspectos transversales a todas ellas.

Coherencia
Honestidad
Autenticidad
Compromiso
Confianza

Cinco pilares indispensables para las marcas, antes, durante y después de la crisis. Evidentemente existen muchas marcas. Y el mismo consejo no aplica para una de papel higiénico que para una de transporte aéreo. Lo que también veo transversal a todas es: pónganse en la piel de la gente. Sean sensibles, empáticas. Y recordar que la línea entre oportunidad, oportunismo y oportunista siempre es delgada.

En la actualidad, las empresas, de todos los tamaños y de todos los sectores, están lidiando con una velocidad de cambio cada vez más vertiginosa y acelerando un flujo de información prácticamente inabarcable, un rol que los consumidores reclaman y que no tiene precedentes. Las marcas más disruptivas, admiradas y queridas, están respondiendo a esta nueva realidad adoptando su papel como agentes de cambio y alistando a su comunidad como creyentes de marca que luchan por una causa en la que creen.

Después de la crisis, un nuevo reset.

Estamos entrando en una nueva era en la que las marcas son más conscientes que nunca, están cargadas con aportes de los creyentes que abrazan un cambio significativo y que se comprometen a vivir el propósito, a crear conciencia, a ganar dinero. Y en última instancia, a salvar el mundo.

Ha comenzando un irreversible proceso de cambio y transformación para la sociedad y para las marcas. Crear y construir una marca con un sentido de conexión, orgullo y pertenencia está en el centro de todo aquello que las empresas destacadas están haciendo.

En el futuro, la verdadera riqueza de una nación no está bajo tierra, no es el petróleo, el gas, el oro o el litio. La verdadera riqueza se encuentra en las mentes creativas de su gente y en su capacidad de crear e innovar.

Un ejemplo: Don Giuseppe, párroco de la Iglesia de Robbiano, decidió invitar a sus fieles a participar “virtualmente” de la misa . Enviaron sus fotos por Telegram, las imprimió y colocó en los asientos. La creatividad es divina. Todo es cuestión de actitud, de diseñar un plan y de saber implementarlo. Todavía hoy hay empresas con más recursos, con más equipo, con más presupuesto que no abrazan el mundo digital. Esto no es optativo, es esencial.

Otro ejemplo. La panadería Schuerener Backparadies, en Dortmund, vende pasteles con forma de papel higiénico, que se untan con crema y se envuelven en fondant. Los dulces rollos se han convertido en el producto más vendido en lo que va de la crisis del coronavirus. El optimista ve una oportunidad en cada problema mientras que el pesimista ve un problema en cada oportunidad.

Cuando las marcas se comprometen, los creyentes se movilizan. Y los ejemplos en los que las marcas inspiran el cambio no dejan de crecer. Además, somos testigos del crecimiento y el desarrollo de empresas que incorporan en su modelo de producción y negocios la meta de ser más sostenibles.

Te preguntas: ¿qué debe hacer mi marca?

  • Actuar como si sus acciones hicieran la diferencia.
  • Ser conscientes de los efectos que tienen sus acciones.
  • Asumir que sus acciones hacen ciertas sus creencias a la vez que palpable su propósito.
  • Desarrollar estrategias a corto plazo está bien, ahora, pero no tienen que desatender el futuro.
  • Adoptar un nuevo paradigma de compromiso, responsabilidad, empatía, agilidad y sobretodo, de generosidad.

Eso es lo que la gente recordará cuando esto termine.

Actuar, tanto para la supervivencia a corto plazo de la empresa como para la construcción a largo plazo de la marca.

El presente no pertenece a los grandes sino a los veloces, a los valientes, a los innovadores y a los que transforman las ideas en acciones. Durante esta crisis las marcas exitosas están reaccionando de manera exitosa mientras que las marcas mediocres de manera mediocre. La crisis no ha definido a las marcas, tan solo las ha puesto en evidencia. Las marcas que mejor se comporten durante la crisis saldrán más fortalecidas.

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CIUDAD Y COMIDA

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Existe una relación directa entre comida y ciudad. Lo que comemos, así como nuestros hábitos de alimentación, transforman las ciudades y de la misma forma, la ciudad puede modificar lo que comemos y la forma cómo comemos. Claro, esto no es nada nuevo y de hecho, uno de los cambios más transformadores de la historia de la humanidad fue la revolución agrícola. Al inventar la tecnología de la agricultura y del cultivo dejamos de ser nómadas para ser sedentarios. Con este cambio llegó el tiempo libre, la seguridad y la formación de muchos de los aspectos de la sociedad moderna. Hoy la relación entre ciudad y comida se puede ver en tres niveles: Macro (localización de ciudades vs zonas fértiles), medio (zonas urbanas dentro de la ciudad) y micro (espacios de consumo o compra de comida). Estos niveles de intervención nos dan un territorio fértil para diseñar mejores relaciones entre comida y ciudad. En Foodlosofia nos interesa intervenir en los tres niveles, usando “design thinking” aplicado a la relación entre humanos, espacios y alimentos. 

El primer aspecto de esta relación es el más amenazado por la modernidad y por las nuevas tecnologías. Antiguamente, tener un río o una tierra fértil era un criterio fundamental para empezar una ciudad. Hoy, gracias a los sistemas de distribución, este requerimiento deja de ser relevante. Sigue existiendo el sentido de la geo-centralización de las capitales (CDMX en México o Brasilia en Brasil), las cuales funcionan como un HUB, que además de centralizar el comercio de productos también concentra el capital intelectual. Uno de los mayores retos del futuro para los profesionales de arquitectura, urbanismo, planeación estratégica, diseño y otras profesiones relacionadas al mercado de alimentos, es entender cómo revitalizar el campo agrícola. Hoy, con los nuevos recursos tecnológicos, una gran parte del trabajo  del campo se ha automatizado y sumado a esto, las comunidades agrícolas se enfrentan a una erosión social debido a la constante migración hacia los centros urbanos. Si los jóvenes no quieren estar en el campo, nadie quiere ir a suplir su lugar, pues cada vez es más barato automatizar. Esto nos hace cuestionarnos sobre el escenario futuro de México, un país principalmente agricultor. 

Tratando de responder este cuestionamiento, nos planteamos este desafío: sincronizar nuestros hábitos alimenticios con los ciclos de la agricultura a través de dinámicas urbanas, accesibles y aspiracionales. Nuestro contexto era un desarrollo comercial ubicado en Culiacán, una ciudad que se caracteriza por tener una de las actividades agrícolas más importantes del país. El modelo se centró en entender esta dinámica a través de menús que fomentaban el consumo y la compra de productos de temporada, un paisajismo híbrido que combinaba huertos productivos con plantas de ambientación y una estrategia de comunicación que le daba voz a esos actores ocultos de la cadena de alimentos. Este proyecto logró darle una connotación humana a la comida que se consumía en la plaza, conectando el trabajo agrícola de las áreas rurales, con prácticas urbanas y estilos de vida modernos. 

Cerrando nuestra perspectiva y pensando en intervenciones que involucren nuestra escala urbana, nos damos cuenta que la forma como se están construyendo las ciudades está incrementando los índices de obesidad. En Estados Unidos, el número de restaurantes tipo “Fast Food” supera al número de mercados (frutas, leguminosas y proteínas frescas) en una proporción de 5 a 1. Además, en promedio una persona tiene que moverse el doble de distancia para llegar a un mercado que a un restaurante. Esta dimensión de densidad y distribución se agrava aún más en los barrios de niveles socio económicos bajos. En México, la situación aún no es tan grave pues la comida no preparada es todavía más barata que la comida preparada, sin embargo, esto está cambiando con el desarrollo de la industria de alimentos y restaurantes. México es un país de comida callejera, claro está que no es el mejor ejemplo de comida saludable, pero si es un buen ejemplo de conveniencia. En defensa de la conveniencia, hemos educado a la población a sacrificar salud y calidad por facilidad y confort. Muchos mexicanos planean su día alrededor de sus empleos y como buenos autómatas de la revolución industrial, pensamos ¿dónde voy a comer? Nuevamente recae en nosotros la responsabilidad de articular la ciudad a través de la oferta y la demanda de alimentos. ¿Qué pasa si en los centros de oficinas de la ciudad sólo hay restaurantes caros? Generaremos más trafico debido a los innecesarios desplazamientos. Si se hace debidamente el diseño de sistemas creando hubs de comida tipo “open source”, construiremos plataformas inclusivas, diversas, sustentables y escalables para la comunidad. 

Desde este nivel, nos encontramos con un nuevo reto que buscaba crear un espacio de comida dentro de un proyecto de vivienda de interés social. Diseñamos un modelo de negocio compartido, donde, a través de una pizzería, creamos un espacio de reunión comunitaria y una plataforma para incentivar los emprendimientos familiares de los habitantes de la colonia. La pizzería servía la receta principal y se complementaba con ofertas que venían de diferentes actores: bebidas hechas por “La chalupa”, un pequeño negocio de la familia Contreras, Churros preparados por “El compadre” de la familia Pérez y finalmente, los postres hechos por “La Mexicana”, un puestito tradicional de la colonia. Esta plataforma abierta, no solo fomentaba la formalización de estos proyectos, sino también ofrecía herramientas que empoderaban a los habitantes para que se convirtieran en actores activos en el desarrollo y planeación de su propia colonia.

Estas nuevas dinámicas empiezan a transformar el diseño de los espacios dentro de las ciudades. Después de pasar 3 meses viviendo en China continental, me di cuenta de algo que no había notado durante mis primeros meses. Las casas no tenían comedor ni mesas para comer. La dinámica de nuestras vidas ha cambiado y el consumo del entretenimiento digital nos convierte en la generación de las 3 pantallas (celular, computadora y tele). Por otro lado, el incremento de densidad en los centros urbanos eleva el precio de la renta y reduce el espacio promedio de las casas y departamentos. ¿Hoy dónde comemos? Donde sea. El lugar mas frágil de una arquitectura residencial es el comedor. Los espacios ganan mayor polivalencia adaptándose a los diferentes usos, sin embargo la programación arquitectónica utópica no refleja el día a día de las personas. Esto nos hace preguntarnos sobre las nuevas formas y formatos de la comida del futuro al no tener comedores o mesas en nuestras casas. Asimismo, en el ámbito comercial y con la decadencia de los centros comerciales (mall), la comida empieza a jugar el papel de ancla comercial sustituyendo las antiguas y decadentes tiendas departamentales. Sin embargo, este modelo deja de ser sustentable cuando el consumidor va al centro comercial a comer y no necesariamente va a comprar. 

Nuestro mayor desafío ahora es entender la transformación del rol de la comida en nuestro día a día. El dejar de comer en nuestras casas implica que debemos encontrar una oferta que nos de esta misma satisfacción emocional, una sensación de casa, estando fuera de casa. Éste fue uno de los objetivos del proyecto The Oatery: entender el momento del desayuno como un estado mental con un significado de tradición, nostalgia y por supuesto de casa. El propósito fue presentar la avena como un símbolo de este estado mental, explorando su versatilidad a través de diferentes líneas de producto. El modelo se enfocó en encontrar estos referentes caseros y materializarlos en recetas saladas y dulces que construían diferentes conexiones emocionales con los consumidores a lo largo del día. 

Existe, definitivamente, una ignorancia muy grande en los tres niveles: campo, ciudad y restaurantes. Entender de manera íntima la relación entre los humanos y la comida es fundamental para dar respuesta a estos desafíos del futuro. Las soluciones parciales pueden tener consecuencias gravísimas. Hoy México es el país número 1 en obesidad infantil y número 2 en obesidad adulta, siendo la diabetes una de las principales causas de muerte en el país. Esta es la implicación real de nuestra responsabilidad. El diseño de nuevos formatos, plataformas, hubs y locales, tiene un impacto directo en la forma cómo comemos y en lo que comemos. Una de las mayores tesis para nosotros como Food Designers es cómo sustituir el placer cuantitativo por el placer cualitativo en la comida. En este ámbito, la comunidad creativa puede agregar mucho valor y generar cambios fundamentales en el rol que juega la comida en la modernidad. Cada vez, la comida se vuelve más fundamental como canvas y medio de socialización. Nuestra vida digital nos aleja y destruye nuestra empatía y compartir comida es de los actos humanos más simples y antiguos de socialización. Cabe en nosotros definir cómo vamos a articular este contexto en el futuro. 

 Diego Ruzzarin CEO Foodlosofia / Casa Nomo

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